¿Cómo le hiciste? Que después de años de tener una coraza impenetrable de orgullo llegaste a tocar mi corazón, para hechizarlo de una manera que pocos han hecho. El revoloteo ha regresado después de haber emigrado de un largo, largo invierno dentro de mí. De un día a otro todo el miedo que me habitaba desvaneció en una brisa de esperanza, que me sacó a brote una sonrisa que llevaba oculta día tras día hasta que te encontré; Y el frío que me ocasionaba la soledad, se fue aclimatando con tu presencia.
Cada detalle junto a ti, cada recuerdo, cada sonrisa, despertar con tu recuerdo, dormir abrazada de tu mirada, sentir tus brazos a la distancia, todo me ha llevado a vivir como nunca lo había hecho, viviendo la locura que este amor tanto me provoca. Una locura que me hace sentir que vivo los días que tanto añoré pero que tanto temí que nunca llegarían; al fin tus besos me los han traído esperando que nunca se acaben.
Me duele pensar que inevitablemente tendrán un destino fatal, pero prefiero sentir esto que me enciende unos días más a no haberlo sentido nunca. Si algún día te veo de nuevo, el intento habrá quedad implícito, pues valor nunca nos falto para pasar estos últimos días juntas. Si alguna vez vuelves a mirarme a los ojos, podrás ver que en realidad aliviaste mi alma y una nueva oportunidad de ver el mundo con diferentes ojos me otorgaste para el resto de mi vida.
Por esto y más, aunque desaparezca de tus rumbos, quiero que sepas que por ti reviví; de aquella muerte en vida a la que se llega por falta de amor. Consciente serás de mi mirada fiel cuando te diga estas palabras, consciente estarás del giro que aplicó radicalidad a mi vida, para sonreír de nuevo para amar una vez más.
Abril en su constante necesidad de desahogo y su incapacidad social de hablar con la gente. Por eso Abril escribe, por pasión a la vida; porque la eternidad de las letras: su infinidad. Abril es poesía, Abril es letras, Abril es alma.
lunes, 21 de junio de 2010
En qué momento pasó, que me cautivaste?
lunes, 14 de junio de 2010
Eras…
¿Recuerdas aquel día? Fue un 19 de octubre de hace dos años. Era una tarde lluviosa y nos dirigíamos a un concierto. Había pasado medio año lleno de disputas y tensiones entre las dos, así que el ambiente se sentía ciertamente tenso e inclusive incómodo; si no hubiera habido un individuo mediador, no sé cómo hubiera resultado la velada en general. Íbamos en el auto de tus padres, mi silencio era notable y vagamente te dirigía la mirada. Por fin llegamos y comenzaste a actuar como lo habías hecho unos meses atrás, como la confusión comenzó a surgir, pero estaba acostumbrada y ese día estaba decidida a ignorar por completo señales ajenas a la realidad. La noche transcurrió con una serie de eventos que no podía pasar por alto, que demostraban cierto afecto más que fraternal hacia mí. Cada detalle lo recordé con precisión durante los dos años siguientes.
Ese día nos enamoramos, pues cuando tomaste de mi mano bajo la lluvia mientras escuchábamos la descripción de nuestro amor en bocas ajenas, con ritmo de canción, ambas sabíamos que era nuestro momento. Un instante que atesoraríamos por el resto de nuestras vidas y que con tan sólo una palabra describiera la explosión que se sintió en mi pecho durante cuatro minutos. Fue hasta hace no más de una semana que aún atesoraba ese único recuerdo verídico, pues creo que fue lo único puro en una tan destructiva relación; ese instante, con luces rojas neón de fondo y los pies adormecidos, la lluvia en nuestras caras.
Todo ese recuerdo se borró un día también lluvioso, iba de camino a un mismo concierto, sola. Llegaría a encontrarme con alguien ajeno a la situación, esa noche tocarían el mismo repertorio que ese 19 de octubre. Fue entonces que empezaron las luces rojas, cerré los ojos con la esperanza de sentirte cerca; sin embargo sentía una tierna brisa sobre mis párpados y frío, mucho frío. Y con esa frase, que habíamos atesorado tanto tiempo, comenzó a llover. Lluvia que me llenó de cierta energía; calor, y con el reflejo de las luces la noche parecía un tanto mágica. Fue bastante liberador saber que no estabas, que por fin después de tanto tiempo de tortura podía mojarme sin sentir frío y sonreír con una canción que tanto tiempo me hizo llorar.
"Mi salvación, mi esperanza y mi fe"… Sí, eso eras para mí.
domingo, 6 de junio de 2010
Me espera algo mejor…
Al fin, después de esperar un año, cuatro meses y veinticinco días comprendí. La respuesta siempre estuvo tan presente como tú, pero quizás no quería verla por lo cegada que me tenía tu tierna sonrisa y tus profundos ojos, siempre culpándome a mí misma de lo sucedido. No lograba comprender como el amor que te tenía no era lo suficientemente fuerte para que te quedaras a mi lado, -¿Qué más le puedo dar?- me preguntaba una y otra vez hasta que mi cabeza daba vueltas interminablemente en un estado de locura. Parecía que nunca era suficiente y yo te seguía ofreciendo mi vida entera para que te quedaras, sin embargo, siempre había influencia de terceros que tomabas como excusa para dejarme esperar un poco más, siempre era tan sólo un poco más. Así pasaron los meses a tu lado sin tenerte, pensando en que más pude haber hecho para que fueras feliz; nunca encontré la respuesta claro está. Después pasaron sucesos que prefiero enterrar en lo más recóndito de mi memoria, pues aún así duelen demasiado; pero a pesar de que las heridas fueron curando periódicamente y cada vez en mayor magnitud, siempre existió la duda en mí. Jamás dejé de preguntarme por qué lo nuestro no sucedió como lo tenía en mente, por qué nunca viajamos juntas a la cuidad prometida en donde las estrellas parecieran eternas, por qué nuestro amor nunca fue eterno como juramos infinidad de veces; no lo entendía.
Pero por fin, hoy en una catarsis que intento llevar acabo de dos años para acá, he visto detalles que no parecían tan obvios en esos recuerdos maravillosos, sí, probablemente sólo recordaba lo bueno de nuestra corta pero increíblemente significativa relación. Detalles que me daban señales de que algo iba mal y no precisamente por mi culpa ni la tuya; sencillamente así siempre has actuado y me temo que no cambiarás, ilusa yo pensar que por mí lo intentarías.
Hoy descubrí un mundo entero de respuestas, tan añoradas en este tiempo de incertidumbre. No te necesito, creo innecesaria la dependencia que te tenía, ¿cómo pude estar encadenada a alguien que tiene suficientes ataduras por sí misma? No hubiera podido huir contigo, pues estar atada a tu familia y tu ciudad; ni hubiese podido hacer un sinfín de cosas ilegales por tu miedo al castigo; sin hablar de las cosas inconscientes que uno hace como adolescente de las que me hubiera perdido por cuidar de ti. Siempre me he dicho ser una persona libre, pues he vivido como muchos nunca lo harán. En cambio tú que te has entregado fielmente al seguir correctamente todo lo que te ordenan, me hubieras robado involuntariamente ese aire que me lleva a querer experimentar, sin embargo ambas sabíamos que hubiera renunciado a todo eso por ti y tu rutina. Tanto tiempo pensé que eras el amor que me duraría toda la vida; pero sin ti la vida se convierte ahora en mi gran amor. Ahora entiendo por qué la eternidad no sirve para nosotras, porque el destino tiene algo mucho más grande para mí que esta ciudad y que tú.
domingo, 30 de mayo de 2010
Nothing's gonna change my world
Escuchando a los Beatles y tomando un poco de café junto a la ventana, me surgieron unas ganas irrevocables de escribir. Tomando el lápiz realmente no comenzaron a fluir las palabras como hubiera deseado, pues he estado sumamente distraída estos días. No se si tenga algo que ver mi contante dolor de cabeza y mis mareos repentinos, pero más bien es por mi falta de productividad. Todo el día me paso leyendo o simplemente haciendo nada, junto a mi ventana, que ha pasado de estar llena de polvo a ser mi lugar favorito al atardecer. Tanto tiempo disperso parece pasar eternamente y yo sin poder concebirlo en nada útil, solo vagos pensamientos, a veces útiles, a veces desechables.
Muchos de esos pensamientos pasajeros serían útiles para escribir algo decente de vez en cuando, pero mi memoria no es aliada en cuanto a escribir respecta, las ideas son tan fugaces que después del suspiro de un cigarro ya no están cerca. La noche me alcanzó como lo ha hecho durante las semanas anteriores, y no consigo saciar esta sed de desahogar. Vaciar este cuerpo de pesnamientos y sentimientos, que se han mezclado últimemente que por eso las palabras no salen, no puedo escribir algo que desconozco. Simplemente hay evces que pienso perder la cordura.
Mi consuelo?, Aún tengo demasiada vida para derrochar mis palabras. Quizas no sea la indicada ahora, para llenar expectativas de grandeza, pues no cuento con ningún tipo de habilidad innata de la que pueda presumir; pero algún día llegaré a definir mi caos, con palabras que quizas quieran o no leer.
¿Qué más da? Seguiré escribiendo hasta la eternidad!
Nothing's gonna change my world...
sábado, 29 de mayo de 2010
Espérame sentada, necesitada soledad.
Se han estado enfocando en la persona equivocada, como lo han hecho toda su vida. Es ridículo pensar que él podría tener cualquier clase de adicción, simplemente es una enfermedad que se cura con los años, una de las que no hacen daño. En un par de años él entenderá que lo que hoy ve por diversión pierde sentido, es tan sólo parte de su juventud. Sin embargo no han notado que yo también vivo. Sí, y creo de las pocas veces que se percatan es cuando llego ahogada en penas, a punto de morir por estragos de cualquier sustancia; sí solamente así recuerdan haberme dado la vida. Pero han sido pocas, pues ustedes no se han enterado de la mitad de las veces que termino inconsciente en un rincón abandonado, he tenido suerte de tener personas a los que les importa, nunca a ustedes. No lo envidio, sinceramente a él lo idolatro más que a nadie, pero hay veces que no logro entender que ha hecho mejor; privilegios implícitos por antigüedad.
Irónico que ofrezcan ayuda, cuando la mitad de mis pesares vienen de debajo de su techo, no se han dado cuenta que hacen menos daño al estar lejos; pero nunca lo han hecho, jamás infieren nada. Sí, por mí si habría que preocuparse; que he encontrado un falso refugio en distintas experiencias ilegales, casi letales para alguien de mi edad. Quizás salga de esto sola, como siempre lo he hecho, sin ese par de pilares que siempre le ofrecieron a él mas no a mí. En poco tiempo ya no tendré que soportar ciertas presiones no correspondidas, que me afectaban por el simple hecho de respirarlas todos los días, saldré adelante acompañada de mi siempre fiel soledad.
No me molesta, la soledad se ha convertido en costumbre y me he comenzado a enamorar de ella.
viernes, 28 de mayo de 2010
Sin embargo, aquí sigo…
Odio extrañarte, odio ver el teléfono y que tu nombre lleve meses sin aparecer en la pantalla, odio que me llames solo para pedirme un favor, odio emocionarme cuando eventualmente me marcas, odio pensar que cada mensaje es tuyo, odio tu nombre, odio tus cartas aunque sean pocas, odio tu imagen y las fotos que tenemos, odio saberme tu número de memoria cuando marco y cuelgo sin razón, odio hablar contigo, odio no escuchar de ti en varios días, odio que me abraces, odio que me hables fríamente, odio tus sonrisas, odio que no me mires a los ojos, odio que me tomes de la mano, odio que no me tomes en cuenta, odio que me llames llorando, odio que no lo hagas, odio que confíes en mí, odio que me cuentes tus secretos, odio tus besos que ya no he probado en mucho tiempo, odio recordar los buenos tiempos, odio recordarte a ti, odio que ya no te acuerdes de todo lo que vivimos, odio que me recuerdas que estuvimos juntas, odio haberte perdonado, odio que no lo recuerdes, odio que peinses que me mereces, odio demostrarte que lo haces, odio que me golpees, odio que esa sea la única forma de demostrarme cariño, odio tus caricias, odio tu cabello y los miles de colores por los que ha pasado, odio la manera en que tu olor me hipnotiza, odio lo bien que te vez con el cabello suelto, odio tu estúpido perfume, odio que no puedas decirme cumplidos, odio cuando me llamas amor sin razón, odio que no sabes decir gracias, odio que aún así sigo diciéndote palabras lindas, odio tu falta de modestia, odio que todo lo que te digo sea cierto, odio pensar que eres hermosa, odio que no sepas que me encantas, odio que pienses que aún tienes cierto efecto en mi, odio que me encanten tus piernas, odio que disfrutes enseñarme tu cuerpo sin pudor, odio que cada canción me recuerde a ti, odio que ninguna de nuestras canciones me haga pasar por tu cabeza, odio escribir para ti, odio saber que nunca lo leerás, odio desperdiciar mis noches contigo en la cabeza, odio saber que tus noches libres de mi están, odio saberte tan cerca y quererte tan lejos, odio tenerte a mi lado y no querer ni mirarte, odio que me digas que me amas, odio no saber cuándo lo dices enserio, odio que me ames, odio que no me odies, odio amarte, odio no poder tener ni siquiera un sentimiento cercano al odio por ti, odio tener que decirte adiós, odio saber que no notarás mi ausencia, odio tener que soportar un mes más de tu presencia, odio que me vayas a extrañar, odio extrañarte, odiaría que lloraras cuando me fuera, odiaría que me buscaras, odiaría no volverte a ver.
Sin embargo...
domingo, 16 de mayo de 2010
Caminos alternos…
He terminado la preparatoria y estoy varada en una clase de limbo entre olvidar o permanecer en un lugar que me atará de por vida. Si quiero salir de aquí, ahora es el momento de correr. Pero tú, maldito seas tú que me miras para que me quede y la sonrisa inmolada en tu mirada cautiva a mis pies a no moverse. Propones olvidarme si me voy, por supuesto sabes que sólo así permaneceré a tu lado. Tanto que dejaría ir de mis memorias si cambio mis rumbos y curarían ciertas heridas que tan solo puntadas de distancia podrían cerrar; sin embargo el viaje ocasionaría nuevos dolores de tu fértil ausencia. Si me pides que me quede, quizás lo haga, tan sólo por quedarnos inmóviles en el inútil tiempo con una mirada, que me diga que tus brazos no me dejarán ir por algo más que un amor sutil, algo más que banal. Dime que cuando tu acorralado latido se precipita es por mis manos en tu rostro y mi oído en tu pecho, y que tu respiración agitada sobre mi pelo es por el reconfortante silencio en tu casa cuando estamos solos. Solo así desempacaría mi vida para irme, y ataría mis promesas a la tierra de la que siempre quise huir; luego tú.
Quedarme por ti sería lo más estúpido que pudiese hacer, pero si lo hago quizás ahora me creas cuando te diga que estoy enamorada y nunca dejé de estarlo…